El coronavirus nos está demostrando qué es la solidaridad

qué es la solidaridad

Cada día de cuarentena tenemos muestras de sobra de qué es la solidaridad y por qué es tan importante aprender de nuestros errores para no repetirlos. Y es que vivimos tiempos de incertidumbre, en los que necesitamos más que nunca sentirnos protegidos y arropados por quienes nos rodean: familias, amigos, compañeros e incluso vecinos a los que nunca habíamos visto. Estamos aprendiendo a ser solidarios a marchas forzadas porque sabemos que es la única manera de derrotar a este maldito virus que nos ha confinado en casa, pero también será la receta del éxito para derrotar a otras amenazas que acechan nuestras sociedades y nuestra supervivencia.

Aplauso al personal sanitario que nos cuida ante la crisis

Sin duda una de las imágenes icónicas y uno de los grandes ejemplos de lo que es la solidaridadson los aplausos que todos los días les brindan miles de personas desde sus balcones y ventanas al personal sanitario. A la cita no falta casi nadie y representa una muestra de cariño, apoyo y reconocimiento a quienes están jugándose su salud para tratar de cuidar la nuestra.

Los propios profesionales sanitarios han respondido a toda esta oleada de cariño ciudadano, y en decenas de hospitales españoles han grabado vídeos para agradecer el apoyo, con varios elementos comunes: guantes y mascarillas, banda sonora del Dúo Dinámico, carteles escritos a mano y un mensaje por encima de todo: “Quédate en casa”.

Solidaridad vecinal

Este virus está sacando lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Desde personas solidarias que hacen la compra a sus vecinos mayores, hasta personas que increpan a sus vecinos de sus balcones por salir a la calle sin muchas veces tener en cuenta circunstancias personales por las que muchos no pueden quedarse en casa.

Si bien en las última semana hemos leído muchos artículos de conflictos vecinales debido al miedo al contagio por convivir en el mismo edificio que personas que trabajan en sectores clave como la sanidad, la alimentación o la limpieza , nosotros preferimos pensar que se trata de una inmensa minoría y que las muestras de solidaridad en estos tiempos son infinitamente superiores las insolidarias y egoístas, como demuestran las incontables cartas de apoyo escritas por vecinos para contrarrestar el acoso a sanitarios, cajeros, distribuidores, tenderos, etc.

Cuidado a nuestros mayores

Las personas más vulnerables deben extremar las precauciones y evitar salir de casa. Un duro confinamiento que se está cebando especialmente con nuestros mayores que necesitan más que nadie sentir todas esas muestras de solidaridad y cariño. Por eso, existen muchas ONG que las siguen atendiendo para que cuidar de su salud física y mental, y muchas familias se han esforzado en mantener el contacto diario con videollamadas para hacerles compañía y conversar, y hasta recuperan el arte (casi olvidado) de escribir cartas.

Pero además del acompañamiento, se han movilizado en toda España cientos de asociaciones de vecinos y organizaciones para atender las necesidades básicas de las personas mayores. Así, la Asociación de Patinetes de Granada se ofrece para llevarles rápidamente medicinas, Cruz Roja ha reforzado su red de voluntariado y tú hasta puedes convertirte en un “supervecino” ofreciéndote para hacer la compra o sacar al perro a aquellos que no puedan hacerlo.

Un virus que no entiende de nacionalidades ni clases sociales

El origen del virus en la ciudad china de Wuhan provocó que en gran parte del mundo se mirara a la comunidad china con recelo y que fueran víctimas de episodios xenófobos. Una actitud irracional que luego se extendió a todas las personas de origen asiático, posteriormente a las de origen italianos y finalmente españoles, latinos, británicos, franceses… La campaña ‘No soy un virus’ promovida por ciudadanos chinos en todo el mundo logró cambiar la percepción al denunciar situaciones de discriminación que estaban sufriendo.

Campaña #NoSoyUnVirus en España TWITTER | @ANTONIOLIUYANG

Porque si algo ha demostrado este virus es que no entiende de fronteras, ni de clases sociales, aunque lamentablemente las personas más pobres volverán a sufrir más sus consecuencias por la pérdida de puestos de trabajo y en los países con menos recursos por la escasez de servicios básicos de sanidad. Ser solidarios hoy es más necesario que nunca.

Objetivo: no dejar a nadie atrás

En un contexto de emergencia nacional y global provocada por el COVID-19, las organizaciones sociales están pidiendo a los líderes políticos de todo el mundo no dejar a nadie atrás. Las entidades observan con preocupación el impacto desproporcionado que la pandemia del COVID-19 – y la crisis económica asociada – va a tener sobre las personas y poblaciones en situación de mayor vulnerabilidad, tanto en España como en el resto del planeta.

Sin duda este será el gran reto para que cuando la pandemia comience a remitir podamos salir todos juntos y dar por derrotado al coronavirus. Esperamos que todas estas lecciones de lo qué es la solidaridad nunca caigan en el olvido y nos permitan avanzar hacia una sociedad más justa, solidaria y sostenible. No podemos repetir los viejos errores de anteriores crisis que provocaron mayores desigualdades y pueden ser grandes causante de pandemias incluso más peligrosas que la que estamos viviendo. Porque como dice la canción de Rozalén ahora mismo somos como aves enjauladas que esperamos ser libres para poder abrazarnos.

¿Quién fue Odoacro para el imperio romano?

quien fue Odoacro

Si no sabes quién fue Odoacro, no te preocupes, en este artículo te explicamos por qué este personaje pasó a la historia por derrocar al último emperador del imperio romano de Occidente, Rómulo Augústulo.

Hay pocas referencias en los libros de historia sobre quién fue Odoacro, pese a ser uno de los personajes que marcó un antes y un después de unos de los imperios más famosos de la antigüedad, el imperio romano. Odoacro era jefe de una tribu germánica que destituyó en el año 476 d. C. al último emperador romano de Occidente, Rómulo Augústulo, y logró convertirse así en el primer rey bárbaro de Italia.

Odoacro, de jefe de los bárbaros a rey de Italia

Odoacro era medio hérulo, medio esciro, dos etnias de origen escandinavo y germánico respectivamente que habían acabado disueltas e integradas en el Imperio tras haber sido pasto de las guerras entre hunos y romanos. Mientras que de los esciros se conoce bien poco, sí que se sabe que los hérulos fueron una tribu guerrera que se esparció por todo el limes europeo, conociéndose tanto sus correrías como piratas en el Mar Cantábrico como su presencia beligerante en el Danubio desde el siglo III. Fueron muy mal tratados por los historiadores cristianos de la época, como Procopio de Cesárea, quien los acusaba de practicar pederastia ritual entre guerreros y zoofilia con sus bestias de carga.

Mapa de Europa en el siglo V d. C.

Odoacro entre entró en Italia seis años antes junto con un contingente de guerreros bárbaros al servicio del Imperio, que pronto se mostraron indisciplinados y belicosos. Entretanto, el poder imperial era objeto de enconadas luchas que terminaron de debilitarlo: en el 476 fue Orestes quien se hizo con el poder, poniendo en el Trono de Roma a su propio hijo Rómulo Augústulo. Pero Orestes no concedió a los soldados bárbaros las tierras que reclamaban; en respuesta, Odoacro encabezó una rebelión de sus hombres, que le proclamaron rey.

El hombre que intentó reunificar el imperio romano

En aquel mismo año derrotó y ejecutó a Orestes en Pavía y depuso a Rómulo Augústulo como emperador de Occidente, sin nombrar sucesor. Las insignias imperiales fueron enviadas al emperador de Oriente, Zenón, acabando con la ficción política de poner emperadores títeres; pero más que acabar con el Imperio, Odoacro parece que pretendió reunificarlo, dando a su propio poder el sentido de una regencia sobre la parte occidental en nombre de la teórica soberanía del único emperador residente en Constantinopla (esta situación fue admitida tanto por el emperador como por el Senado romano).

Odoacro se alió con los visigodos establecidos en la Galia, iniciando un gobierno largo y pacífico sobre Italia. Pero, desde el 487, Zenón optó por romper con él y envió para derrocarle a otros pueblos germánicos: primero los rujos -a los cuales venció- y luego los ostrogodos; estos últimos le derrotaron y dieron muerte en Rávena, adueñándose de Italia su rey Teodorico.

Odoacro, ¿personaje clave en el comienzo de la Edad Media?

El 4 de septiembre del 476 figura en las enciclopedias como el principio de la Edad Media. Pero esta separación artificial entre la Edad Antigua y la Edad Media es un capricho de nuestros días. Para quienes vivieron y sufrieron aquellos turbulentos años no hubo ninguna diferencia entre ser gobernado por Nepote, Augústulo u Odoacro.

El Imperio Romano tal y como nos lo imaginamos ya no existía; el trono de Rávena era un instrumento a merced de cualquier bárbaro ambicioso, los tentáculos de la Iglesia habían sustituido el control administrativo estatal y la teórica autoridad de los césares se limitaba a Italia, un olvidado rincón de Mauritania Tingitana y una franja de la Galia atlántica en manos del duro legado Afranio Siagrio. Eran cabecillas bárbaros quienes controlaban a las tropas imperiales, ya no organizadas como legiones, que actuaban como auténticos soberanos en las provincias de Hispania, Galia o África (como ya vimos en otras entregas con Alarico o Genserico) Lo curioso es que ninguno de aquellos jefes germanos quiso romper tan extraña pleitesía nominal a Roma… Todos querían tener un cargo ratificado por el Senado.

Sea como fuere, ahora ya sabes quién fue Odoacro y por qué debería tener un rincón más destacado en los libros de historia, aunque tenga un pequeño papel secundario en la película que habla sobre la caída del hasta entonces invencible imperio romano.